Abinader, portada hoy de publicación de Diálogo Interamericano

Los principales atributos y errores cometidos en la primera mitad del Gobierno de Luis Abinader y lo que se espera de él en la segunda mitad, y que bien podría decidir su suerte en la búsqueda de la reelección posible, marcan el artículo publicado este miércoles por el medio Latin America Advisor de Diálogo Interamericano.

Esta instancia se presenta como una organización dotada de una red de líderes  que tiene la misión de «fomentar la gobernabilidad democrática, la prosperidad y la equidad social en América Latina y el Caribe», según se lee en su página web.

La edición de este miércoles de Latin America Advisor recurre a cuatro voces que relatan lo que ha sido y lo que prevén que será el Gobierno de Abinader: el ex embajador dominicano en Estados Unidos, economista e historiador Bernardo Vega; la doctora en sociología y profesora en Temple University en Filadelfia Rosario R. Espinal;el profesor emérito de política de la Universidad de Nueva York Christopher Mitchelly la socia fundadora de Headrick Rizik Álvarez & Fernández en Santo Domingo María Fernández Rodríguez.

Antes de resumir las opiniones de estas cuatro personas, Latin America Advisor destaca que «algunas encuestas de los últimos meses han puesto el índice de aprobación de Abinader en un 70 por ciento, entre los más altos de América Latina y el Caribe», lo que entraña una percepción que sintetiza en una exclamación: «¡Qué bien ha actuado Abinader!»

 

Bernardo Vega alude a que Abinader «ha tenido mala suerte» ya que su gestión se ha visto limitada por la pandemia y las secuelas inflacionarias de la guerra Rusia-Ucrania, pero que en ambos sinsabores ha logrado no solo impedir naufragios sino conducir el barco a puerto seguro.

Con la campaña de vacunación «pudo cubrir el 70 por ciento de la población» en un esfuerzo, destaca Vega, que «ha sido muy elogiado a nivel local e internacional».

Bernardo Vega

Pero cuando parecía que la pandemia había terminado, la guerra en Europa elevó los precios de combustible y alimentos y ha tenido que desviar recursos para subsidiar el consumo en ambos rubros a expensas de las obras públicas.

Se le atribuye a Vega haber dicho que «Abinader ha descuidado y mal gestionado prioridades como los sectores minero y energético», así como considerar como probable que busque la reelección «y gane, debido al hecho de que los dos principales partidos de oposición, cuando estaban en el poder, se involucraron en corrupción generalizada, algo que ahora se hace evidente”.

Rosario Espinaldestaca a su vez que la rápida estabilización económica dominicana obedece a la “alta dependencia económica de Estados Unidos».

Las remesas, el turismo y las exportaciones «han sido clave», añade aunque reitera que «mientras el Gobierno atribuye la recuperación económica principalmente a sus políticas, gran parte de la explicación radica en lo que ha pasado en los Estados Unidos».

El alto nivel de aprobación de Abinader lo atribuye a que los dominicanos «tienden a otorgar calificaciones altas al presidente, sin importar quién sea», a menos que evidencie un deterioro de marca mayor, a que además la oposición está dividida «y muy cuestionada por escándalos de corrupción» y a que el Gobierno manejó la vacunación contra la COVID-19 «bastante bien».

Rosario Espinal

«Un tema que ha generado gran controversia es el papel de los empresarios en la administración» del país, añade Espinal y matiza ello con la aprobación ciudadana al trabajo de la Procuraduría General de la República (PGR).

La inflación y la criminalidad son dos preocupaciones principales que se suman a las presiones para que el Gobierno «mejore la educación», sostiene.

Christopher Mitchell también coincide en el buen desempeñado gubernamental en el combate a la pandemia y en los estímulos a la economía y destaca como «especialmente alentador» el impulso del turismo que «este verano», apunta, registra un total de llegadas de turistas un 27 por ciento mayor que en 2019.

También «abrirse paso como luchador implacable contra la corrupción» y su respaldo a la labor independiente de la PGR le rinde dividendos y mejor será, prevé Mitchell, cuando rinda frutos la ley «que puede llegar a ser un hito» que permitirá que el Estado recupere las ganancias obtenidas de manera ilícita.

«Los críticos argumentan, sin embargo, que el presidente aún no ha igualado del todo las palabras con los hechos e incluso algunos funcionarios de Abinader persisten con

prácticas de clientelismo arraigadas desde hace mucho tiempo», censura.

Apunta además a «los dilemas en torno a la educación» como desafío del Gobierno de Abinader, debido a que el 4% del PIB para ello, un logro histórico y popular, no ha significado un mejor rendimiento de los estudiantes. Además, sostiene, el primer ministro de Educación de Abinader, destituido, «practicaba el clientelismo».

María Fernández Rodríguez asimismo tilda de «programa estrella durante estos dos últimos años» la masiva vacunación contra la COVID-19, que ha sido reconocido a nivel nacional e internacional y ha servido para situar al país en condiciones de recuperar su economía».

Mery Fernández Rodríguez

Fernández Rodríguez también cuenta entre las virtudes el que el país disfrute de «paz social en tiempos difíciles», factor que también ha ayudado a reactivar el turismo, las zonas francas y las inversiones extranjeras, lo que a su vez «ha ayudado mucho para recuperar el empleo».

La estabilidad del tipo de cambio, el aumento de las reservas internacionales, la independencia de la PGR, que está llevando a cabo «una búsqueda sin precedentes contra la corrupción» contrasta, apunta, con la «falta de avance en la educación», aunque subraya que hay «esperanzas de cambio» al respecto y que «vienen con un nuevo ministro, recientemente designado».

«Otra deficiencia es la falta de equidad de género en la administración. De 24 ministros, solo tres son mujeres», añade a la hora de revisar la lista de las deficiencias.

Como principales prioridades durante los dos años restantes de gestión estima que será «trabajar en la mejora de la salud, de los servicios y la estabilización de la oferta

de electricidad», así como contener la inflación que, pese a no ser culpa propia, «es el gobierno el que lleva esa carga».

Fernández Rodríguez también aludió a que la deuda exterior no ha aumentado en relación al PIB, y especialmente a la seguridad pública y a la reforma policial cuyas mejoras harán que los «dos buenos años» transcurridos repitan esa evaluación en los dos más por venir

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